1.UN ASCENSO
30 de marzo de 2019. Faltan 7 partidos para terminar la
temporada. Si la Peña Azagresa gana, sube a Tercera División. Todo el pueblo se
vuelca, y son muchos los que acuden a ver el partido. ¿El resultado? 4-0. “AHORA
SÍ… POR FIN… SOMOS… DE… TERCERA… HOY VICTORIÓN NO… HOY TEMPORADON”. Esta fue la publicación que pusieron en Instagram, acompañada de un vídeo, en la que
anunciaba la gran temporada que habían hecho.
Lo avisamos al final de la Misa. El equipo va a ofrecer el
ascenso a la Patrona, la Virgen del Olmo. Así que muchos se desplazan hasta la
Basílica para celebrarlo con Nuestra Señora.
2.UNA CELEBRACIÓN
Llegan los jugadores. Van en el remolque de un tractor. ¡Qué
fiesta! ¡Qué júbilo! Entran en la casa de su Madre cantando de alegría. ¡Este
año sí! Después de tanto tiempo, por fin otra vez en Tercera. Tras un saludo y
una felicitación de d. Pedro, el párroco, los jugadores ofrecen unas
flores y una camiseta conmemorativa. La Madre se lo merece todo. Un canto para
Ella, con el tarareo de los jugadores.
Después, con los ánimos por las nubes, empiezan a gritar: “que
bote d. Pedro, que bote d. Pedro”. Y él, a pesar de sus problemas de
salud, complace a la gente. Más gritos de júbilo. También hay gritos para el
monaguillo, o sea, para un servidor: “que bote el monaguillo, que bote el
monaguillo”. ¿Cómo no corresponder a semejante invitación? Así que unos buenos
botes… y más gritos de júbilo.
D. Pedro me presenta. “Es Jorge, que el día 30 de junio
será ordenado diácono en la Catedral”. ¿La respuesta de los jugadores? Pues
como se hubiese metido un gol decisivo: todos de pie y a gritar. “DIÁ-CO-NO,
DIÁ-CO-NO, DIÁ-CO-NO”. D. Pedro les dice que me gusta mucho el fútbol, y
que la semana anterior había estado con esguince por ello. No pierden la
ocasión y empiezan a gritar al presidente: “Goyo fíchalo, Goyo fíchalo, Goyo
fíchalo”. Al enterarme de este canto, voy en busca de Goyo. Él se acerca como
si llevara el contrato en la mano y lo firmo.

Foto de familia para el recuerdo (cedida).
D. Pedro ya se despide de todos impartiéndoles la
bendición de Dios. Y salen de la casa de la Madre con el mismo canto con el que
han entrado: “lo lo lo lo lo looooooo, lo looooooo… este año sí, este año sí,
este año sí…”.
Salgo con ellos. Les espera el tractor con su remolque. Se
van subiendo y uno me dice: “vente con nosotros y lo celebramos”. Otro, para
animarme, me grita: “deja los votos esta noche”. Todo es alegría y júbilo. Son
las alegrías que dejan el fútbol. Alegrías que dan mucho que pensar.
(Continuará).